viernes, 15 de noviembre de 2013

BERTAKOA

EL DIARIO VASCO 15-11-2013

         Hil zen, hil zitzaion, gurpildun gurditxoan bultzaka eramaten zuen agurea. Inora gabe, bertan gelditu zen, bertako, bertakoen artean. Nora ez daukaten guztiak izaten dira bertako, zer erremedio! Beste ogibide bat, edo, besterik ezean, beste agure bat behar zuen otorduak eta ohea, zer gutxiago, bere poltsikotik ordaindu ahal izateko. Hotz ala bero, busti ala lehor, kalera atera zen lotsa pixka bat eta baliabide gutxirekin. Ibili beste erremediorik ez daukatelako, ibili egiten direlako, ez du esan nahi ibiltzearen lotsarik ez dutenik, baina lotsaz hil ala gosez bizitzeko aukerara derrigortuz gero guztiok egingo genituzke gauza antzekoak. Poltsatxotik paperak atera eta zutabe, farola, pareta, etxe sarrera eta euskarri klase guztietan itsatsi zuen bere iragarkia. Guraizez ebakitako paper zuriak zirtzilak zintzilik zituen telefono zenbakiarekin. Se ofrece chica seria responsable, trabajadora. Para trabajar como externa cuidando niños labores domesticas, Cuidado ancianos, Limpieza de portales, con muy buenas referencias llamar.

         Berehala azaldu dira herritarren ohitura on eta zintzoen zelatariak, edo edozeini buruzko juzkuak aireratzeko lotsarik ez duten herritar ereduzkoak. Herri aldizkariko hizkuntza eskubideak atalean salatu dute, eta ez lehenengo aldiz. Nahi nuke bizi hiztunen eskubideei hizkuntzenei baino kasu gehiago egiten dion jendearen artean, nahi nuke euskaraz ere errukia edo elkartasuna, edo antzeko zerbait, posible izatea. Pobrezia guztiontzat da deseroso baina pobreak jendea dira, bertakoak alegia, eta edozein izan gintezke pobre… euskaraz ere



viernes, 8 de noviembre de 2013

DE AQUÍ

EL DIARIO VASCO 8-11-2013

         No era ni guapa ni fea, no tenía color. Me la crucé durante mucho tiempo supongo que camino del trabajo, al servicio de alguna casa o negocio. Podía haberla supuesto camino de algún gimnasio o balneario, ¿por qué no? Me dijeron que no era de aquí. Quiere decir que no nacida aquí, por mucho que lleve años sudando y sufriendo aquí y seguro que más que la mayoría de los de aquí. ¡Jo, con esa gente que clasifica a los otros como de aquí y no de aquí!

         Dejé de cruzármela. Un día la avisté en una calle mirando un escaparate, de ropa, de calzado, de complementos, de deportes, no sé exactamente de qué. La supuse imaginando como le quedaban y lo que haría, calculando sus ahorros, pensando cuando le llegaría, la imaginé resignada. Me vino la palabra abuso. Echó a andar y pasó por encima de cientos de octavillas y volanderas desparramadas en la acera por los trabajadores despedidos de una empresa regulada y la tristeza me ganaba el pulso. Un café con leche, un móvil, un abrigo, unas medias, un bollo de pan, chocolate de marca blanca, un huevo, un techo no exclusivo, un minuto de tristeza.

         Al cabo la volví a ver con cierta frecuencia, acompañando a un anciano que lo mismo le sonreía que le dirigía frases despóticas. Calló el anciano y ella lo acompañaba en el paseo empujando una silla de ruedas. La volví a suponer frente a un escaparate imaginando como le quedaría a su prole. Incluso la imaginé a ella, sentada e incapaz, en su carro de ruedas y no tuve la triste seguridad de que alcanzara a tener derecho a ello ni a tener quien la empujara. No siendo de aquí...



viernes, 1 de noviembre de 2013

PIB

EL DIARIO VASCO 1-11-2013

         Dicen las estimaciones que la lengua española genera el dieciséis por ciento del valor económico del producto interior bruto de España. Debe de ser un valor alto, yo diría que muy alto. Para aquellos que de economía lo único que sabemos es que los años son muy cortos y los meses muy largos, y para los que todavía nos encandilamos con la belleza que creemos que las palabras pueden generar, está claro que el idioma, los idiomas, son valores a cuidar aunque solo sea por su valor económico. Un factor a valorar en el recorrido de la crisis.

         Hay quien estima, también, que el único debate sobre la ciencia en español versa sobre cómo traducir los neologismos del inglés. Pasando de que Newton escribiera su obra en latín, no en inglés, de que la lengua alemana tuvo su medio siglo o más de gloria y preponderancia, de que el inglés es hoy la lengua y de que parecemos estar en vísperas de que el chino sea la lengua franca, la academia de la lengua aconseja decir fracturación, como lo hace la lengua francesa, en lugar de fracking. Así se hace.
        
         Más allá de su valor con relación al PIB, que lo imagino considerable, en euskera parece imponerse también fracking hasta que alguien avise de la idoneidad del camino francés. También entonces, a regañadientes, obedeceremos sumisamente. Pero entretanto se ha de saber que la imbécil y altanera displicencia de esa mueca que se les cae a algunos al decir que a aeropuerto le llamamos aireportua, y aerodromoa al aeródromo, es fruto exclusivamente de eso, de la pura imbecilidad y de una ignorancia extrema. Dixit



viernes, 25 de octubre de 2013

AUSENTES

EL DIARIO VASCO 25-10-2013
          Cuando ciertas memorias flaquean huele a insulto. Observo una foto en blanco y negro, es el retrato de la ausencia que dura como tres decenios. Cuatro niñas en una plaza absolutamente vacía. Mudas, displicentes, con esa naturalidad infantil con la que los niños gestionan la curiosidad, miran el serrín esparcido que no consigue ocultar del todo la sangre aun no seca. Una de ellas sostiene en brazos un perro, como apartándolo para que no se meta en eso, que también mira. A la más chica, unos cinco o seis años, se le distrae la mirada. En la desesperada nada, no dejan de ser un destello de esperanza. Plaza escandalosamente vacía, faltan, de entre los ausentes, la persona abatida y el autor de los disparos. Nunca volverá la que dejó sus restos de sangre en la plaza, sí que lo hará, quizás uno de estos días, la mano que empuñando la pistola disparó y remató.


          Los exiliados de las novelas de Kundera vuelven sin excesivos pretextos, más empujados a ello que por iniciativa, al lugar de sus orígenes. Encuentran que allí hablan extraño, con distinta entonación y acento. Les cuesta creer. Sienten que les abruman contando lo que pasó durante su ausencia, que nadie, nadie, se interesa por lo que les pasó a ellos en ese paréntesis, que nadie les oye. Deciden poner distancia a sus orígenes y sumergirse en ese ningún sitio que es el exilio, ya no exilio. Dejan de ser pasado sin presente y se convierten en solo porvenir. El asesino, ausente de la foto, ¿oirá raro? ¿Acabará sintiéndose extraño? ¿En que punto fijará la vuelta?

          ¡A saber lo que fue de aquellas niñas!

viernes, 18 de octubre de 2013

... Y A POBRES

EL DIARIO VASCO 18-10-2013

         Ni recuerdo ya cuando dejamos de ser pobres, cual fue el año, el día, el minuto. Pero de que dejamos de serlo no me cabe duda. Porque este miedo que nos aterra, nuevo y desconocido hasta ahora, no puede ser más que de rico o de acomodado al menos. Me pongo a pensar y maldigo el día. Nunca debimos de salir de pobres, no éramos tan infelices ni menos alegres que ahora. Quizás sea que nunca fuimos pobres de verdad ¿o sí? Desde luego que los había más pobres.

         Hubo guerras, que nunca se debieron entender, aunque tuvieran explicación. La gente andaba entre cadáveres y respiraba entre lisiados y difuntos, no lo vivimos nunca. Nos quisieron convencer de la existencia de otra guerra pero le dieron tregua coincidiendo, dice mi sesudo amigo, con el comienzo de la crisis económica. Podemos concluir que fue una contienda de señoritos pervertidos. Estalló la guerra económica y nuestra pobreza de espíritu (quizás nunca fuimos ricos o acomodados) fluye entre restos de acerías y fábricas de cacharros domésticos que vuelan y se evaporan a la menor corriente de aire.

         Ni santos ni señas. Aquellos que daban sentido a nuestras vidas, hombres endomingados, seguros financieros, a los que idolatramos y dejamos hacer, los que nos miraban con sentimiento despectivo porque nos consideraban, lo éramos, improductivos, se han humillado, temen. El terror se ha adueñado de nosotros. Ya cualquier banco o caja es más pobre que nosotros por lo que nuestra vida empieza a no tener sentido o a tener los sentidos, sobre todo el común, muertos ¿Y si volvemos a ser pobres?


viernes, 11 de octubre de 2013

¿¡FASCISTAS!?

EL DIARIO VASCO 11-10-2013

         Preguntaba y me contestaban como les daba la gana, mi jefe político pedía más. Incapaz de obtener más información ni pruebas del delito me hice con un magnetófono tamaño espía e intenté grabar la reunión. El trasto giraba con un chirrido que se me hacía escandaloso, espantoso. Ante mi temor a que el pitido me delatara opté por descubrir mis cartas y mostrar sin remilgos mi artilugio. Les costó darse cuenta. En cuanto conseguí que el más avispado de ellos se diera cuenta, soltó: “¿Cómo nos vamos a fiar de ti si estás grabando?”. Todos a una desaprobaron mi conducta y encima a alguien, como agravante, se le ocurrió decir que lo estaba haciendo para determinado periódico al que no le tenían querencia alguna. Se armó gorda, propia de la neura de mucha gente de este país que se siente perseguida, agredida y estrangulada por el periódico que voluntariamente compra a diario.

         El anciano con ínfulas de presidente, un independiente sin ejercicio nombrado para deshacer empates, tomó partido y añadió, ante mi ya irreductible asombro, que cómo podía una persona como yo recabar material para un periódico fascista. El tal había vivido un franquismo sin ninguna complicación y se las daba de que iba a ser el primer fusilado del 23F. Tuve que advertirle de que un uso inapropiado e inexacto del término fascista definía a quien lo pronunciaba y a alguno, incluso, lo situaba más cerca que lejos de esa práctica.

         Acabé siendo titular de portada y reclamo publicitario de una publicación de partido que anunciaba que me habían sorprendido grabando vete tu a saber qué.
  



viernes, 4 de octubre de 2013

PALMARÉS

EL DIARIO VASCO 4-10-2013

         Acudí a una película del festival que no entraba en mis planes, cortesía e insistencia obligaban. No la encontré de mérito, ni mucho menos. El mucho trabajo de sus creadores quedaba en nada y el aplauso del público sonaba a la par de mi juicio. ¿Cómo explicárselo al interesado sin acabar con su moral y sin ofender ni cuestionar su aspiración creadora? Afortunada e inesperadamente pasó por allí un crítico que dijo que sí, que la película era "festivalera", y aunque sonara a consolación, con eso todo estaba dicho. El momento difícil estaba superado. De paso, el crítico puso a caldo una película que yo daba por más que buena, intuí razones fuera de lo cinematográfico pero carecía de autoridad para contrarrestarle. Él dijo de otro crítico que era alguien por el medio en que publicaba más que por las críticas que hacía. Quizás tuviera razón.

         Una allegada acudió a otra película que tampoco le gustó. Vino a casa impresionada por alguien que vociferaba en taquilla y que al final de la película se enfrentó al joven actor, niño, de la película que bajaba sonriente y plácido, casi triunfal la escalera del Kursaal, diciéndole a éste que se habría aburrido rodando esa película tanto como él viéndola. Mi allegada pasó la noche compungida recordando los ojos del niño actor, maleducadamente cortado, al borde de la lágrima.

         Los jurados, por un motivo u otro, tuvieron a bien premiar las dos películas. Sentí una vengativa alegría por aquel prepotente y maleducado espectador y que mis criterios y los jurados de un gran festival suelen coincidir sólo ocasionalmente.