lunes, 1 de febrero de 2016

PARTICIPANTES

E DIARIO VASCO 29-01-2016

          Pienso, y me duele, que si determinados ciudadanos de Cataluña que tienen propensión a vernos como picapedreros, hacheros, levantadores de cargas y cortadores de leña, tuvieran la responsabilidad de comisariar una ceremonia inaugural de un evento catalán de intención internacional, nunca se les ocurriría echar mano de una identidad ruralizada, ni de legendarias raíces decimonónico-románticas. Me empieza a resultar molesto que caigan en esa tentación. No sé si es consecuencia de que a los vascos nos ven así o piensan, y espero que así sea, que nos gusta que nos vean así.

          Mal me empezó la ceremonia inaugural y no me lo mejoró su desarrollo. Nos ha dejado sumidos en un caos de opiniones que, salvo excepciones dignas de atento estudio, no dejan de coincidir en su decepción y desilusión. ¿ciudadanía conservadora? ¿sabemos hacer algo más que golpear el tambor a ritmo? ¿tendremos oportunidad de redimirnos? Seguro que sí.

          Destacan los responsables que ahí queda eso, la participación de la gente. No deja de ser un balance inquietante. Creo que hay una tendencia excesiva a evaluar determinados resultados con el único criterio del número de participantes, en política, en cultura, en todo. Que demasiadas veces se ocultan los criterios evaluatorios con el argumento de que se trata de que la gente pariticipe, conviva.


          No tengo la menor duda de que la gente participó el día pasado, pero alguien me debería contar de que trata eso de participar, porque me temo que aquello fue una metáfora de la participación, de lo que hasta ahora, todos y en todo, nos hemos contado que es la participación. Y no.

domingo, 24 de enero de 2016

AMAMANTANDO

EL DIARIO VASCO 22-01-2016


         Asombra la logística que se necesita desplegar para el correcto cuidado de un bebé, la logística de los pudientes y la logística de garantía de mínimos, la pública, nunca suficiente. Nos asombra tanto que a veces, en días intensos, nos preguntamos cómo es que se las arreglaban nuestros antepasados, siendo infinitamente mayor el número de criaturas a las que tenían que atender. Entre tontería y tontería sobre la menor atención y el menor cuidado de la vida infantil, tras horas de debate, se nos suele hacer la luz y damos con la respuesta: se encargaba de la tarea la mujer, madre, abuela, tía, hermana, pero la mujer en exclusiva. A casi ninguna de ellas le asistía el derecho a trabajar por un salario.

         Ocurrió hasta nuestros días. Nunca olvido aquellas discusiones plenarias de mi ayuntamiento en el que la mayoría de los concejales, haciéndose eco de pensamientos nada minoritarios, desdeñaban la idea de guarderías públicas con el argumento de que las arcas públicas no estaban para favorecer el modus vivendi privilegiado de matrimonios con dos empleos. Aquellos plenos olían a tamborrada de machos. Hoy, es imposible la atención a los niños sin conciliación familiar ni infraestructura pública.

         Quienes procedemos de aquellas vivencias, quitando lo que de exhibicionismo y de demagogia pueda tener, debiéramos entender y justificar, salvo el posado de la criatura en brazos del profeta, el gesto de la diputada que presentó en sociedad a su hijo en un pleno parlamentario; y recordar a Maite Pagazaurtundua que hace como veinte años amamantó a su hijo en una dependencia de la cámara vasca. También se dijeron cosas, como no era de los de ellos…

viernes, 15 de enero de 2016

EN GARMENDIPE

EL DIARIO VASCO 15-1-2016

            De chaval también fui socio del Lagun Onak de Azpeitia. Durante el partido no hacíamos más que molestar y picarle al defensa derecho, trompeta de la banda y recién difunto. Acabó perdonándonos y tratándonos con cariño. Sí que añoro su música. En nuestras infantiles presencias en Garmendipe el ritual de final de partido era el de acercarnos a los ventanucos del vestuario, entonces caseta, e intentar ver a los admirados jugadores duchándose en pelota picada mientras bramaban y berreaban como becerros en celo. Intuíamos que los cuerpos desnudos portaban algo que todavía no estaba al alcance de nuestro buen entender. Quizás alguien nos reprimía por este hecho, pero sin que la reprimenda fuera excesivamente seria.
         Ha sido noticia, bastante comentada, el que alguien, se intuye que más tecnológico que aquellos chavales, ha practicado agujeros en los vestuarios de ese estadio. Las prisas en las reacciones obligaron a pensar que las perforaciones, antiquísima práctica, se han realizado en los vestuarios femeninos, cuando al parecer esos vestuarios son utilizados por todos los sexos. Instituciones, asociaciones, colectivos… han exhibido su indignación e inflexible corrección política con comunicados, posicionamientos públicos y solidaridad con las jugadoras.

         Desconozco el mecanismo que nos impide formular la hipótesis de que el perforador fuera un ser masculino con intenciones de violentar e invadir otros cuerpos masculinos y el nivel de escándalo que ésta hubiera acarreado en una sociedad que se tiene cada vez por menos machista o que es, de pura correcta, de moral cada vez más asexuada. Mírenselo bien. Observen.

viernes, 8 de enero de 2016

¿BUENOS?

EL DIARIO VASCO 8-1-2015

            Eran otros tiempos, la bondad y los buenos sentimientos existían, pero ni se desbordaban y excedían, ni estaban socialmente organizados, salvo en ámbitos religiosos cuya prioridad era dios más que el prójimo. Los reyes magos nos solían traer calzoncillos, de blanco inmaculado, y calcetines, calor para el cuerpo.  Algo de más color y sabor también solía caer, una caja de pinturas Alpìno generalmente. Soy de recuerdo muy navideñero, de niño asombrado ante el espectáculo 3D de un belén en lugar y casa bien o medio bien. Se fueron nuestros padres y no hay rey que se acuerde de nosotros en esta república, incapaz de formar ningún gobierno, en la que nos quieren hacer creer que quieren a la patria cuando nos consta que son incapaces de sentir lo mínimo por el vecino de escalera, ni de saludarlo siquiera.
            Gente de buena intención la hay y mucha, pero también algún día habrá que pedirles responsabilidades, y los buenos sentimientos tienen cauces organizativos. Me embarga y enternece que aquellos niños sin reyes magos cobren en sus manos pieza de juguetería proporcionada al calor de entidades que necesitan proclamar al mundo que son humanas, generosas y útiles. No se qué es más cruel, la imagen de un niño sin juguete o la de un niño con juguete y con necesidades básicas sin cubrir.

            Me pregunto cómo sería un mundo en el que a los niños se les explicara claramente por qué tienen, o dejan de tener, juguetes, o un mundo en el que los reyes magos fueran Hacienda y la distribución de regalos no estuviera al albur de gente que, bondadosamente, tributa aquello que le sobra. Seríamos repulsivamente cívicos, pero ¿tan buenos? Ni hablar. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

EXCESO NECESARIO

EL DIARIO VASCO 18-12-2015

            Yo aplaudí al lehendakari. Fue cuando en la ceremonia de entrega del premio de los derechos humanos interrumpió a la viuda del asesinado Jauregi, Maixabel Lasa, para recriminar a un ciudadano una banderola reivindicativa cuya legitimidad, sin discutirla, no estaba a la altura de la oportunidad. Se lo agradecí porque dejó claro que ciertas situaciones y actitudes de los últimos bastantes años han sido consideradas normales so pretexto de legitimidad, cuando eran una anormalidad inaceptable que atacaba a la libertad y derechos de toda la ciudadanía.
            Tuve miedo, fue excesivo. No debió hacerlo. En los videos lo veo levantarse y encarar la situación y, todavía hoy, se me estremece el ánimo. No quiero pensar en el terrible esfuerzo de contención y autocontrol, ni imaginarme una vacilación, ni, sobre todo, el fracaso en el empeño, hubiéramos fracasado todos, catastrófico. Le imagino aquella hiriente y sangrante soledad que me embargaba en tiempos, aquello de, ante los ojos de todos, ser irremisiblemente abandonado a mi suerte. Observo las caras de los asistentes, gélidas, hieráticas, bloqueadas, caras que no querían ver. Dos la volvieron para ver lo que sucedía, serían de fuera, digo irónicamente. Sigo observando y, lamentablemente, veo que el único refugio posible es un pasillo aparentemente despejado por el que echar a correr. Se me despertó la memoria, y la pena, y la soledad, y el sentimiento de injusticia, y la impotencia, y la rabia. Hubo quien lo pudo contar mejor y no lo vio. Aquellas estatuas frías, aquellas que tú y yo conocimos, pétreas, mudas, ciegas.

            Clama mi amigo por una bronca a Tasio Erkizia por no quitarse la txapela ni en la iglesia y sobrellevarla con porte tan irrespetuoso y grotesco ¡Venga otra, Lehendakari!   

viernes, 11 de diciembre de 2015

TENSIONES

EL DIARIO VASCO 11-12-2015





         Con las palabras, pues eso, se puede decir lo mismo una verdad como un templo que una mentira como una catedral. Ocurría en Gipuzkoa en los años sesenta. Todo lo que hasta entonces era “erreuma siático” se convertía en “hernia al disco”, operación e “inutilidad”, gracias al curso que un ilustre cirujano nuestro realizó en Norteamérica. Así que, me decía un novelado siquiatra, por esos años la tasa de hernias discales de Gipuzkoa era superior al conjunto del Mercado Común. Un problema de lenguaje. Recuerdo que por entonces oír la frase “tener tensión” era similar a “tener tifus” u otra cosa de nombre técnico, tener era la cuestión. La enfermedad era la tensión, no la hipertensión o hipotensión. Menudo susto se llevó mi tío, que no era ni académico ni bilingüe, cuando se lo oyó al médico. “Que tengo tentsióóón?” fue su agónica pregunta.

         Acumulando años y relativizando el lenguaje, las verdades y las mentiras, vislumbro que la vida a nuestra edad está en un tris de transformarse en tránsito por una zona repleta de bazares. En ellos asoman personas al acecho de posibles clientes, profesionales médicos, ávidos de enfermos y enfermedades, que nos introducen a cada uno de nosotros en sus chiringos. Así, de chiringo en chiringo llegaremos a nuestro, no tan ansiado y probablemente poco glorioso, final. Ante la nada halagüeña perspectiva me pregunto si no será, todo, un problema de lenguaje. Barajo probar la suerte falsificando la analítica que he de enseñar en casa por si, lo del lenguaje, tuviera efecto rejuvenecedor. Pero es que yo suspendía, pero a la vista, sin ocultarlo. Ni por esas ¡Honrado hasta en los pencos!

        

viernes, 4 de diciembre de 2015

ETA MAITE

EL DIARIO VASCO 4-12-2015

            Literatura den orok gerra eta maitasuna izaten omen ditu gai, hori ez dena ez omen da literatura. Eta literaturak, maitasunak eta gerrateek bezalaxe, jarraitu egiten du. Ez dakit nik noiz lotu nintzen literaturarekin baina ziur nago lotura horretan euskarak pisu erabakigarria izan zuela, eskerrak horri. Geroztik bizi izan dut hainbeste gerrate eta hainbeste maitasun, historia etengabea da, historia luze guztiak bezala, nekea, astuna, ederra, mingarria. Euskararen egunean ateratzen zaidan burutazio bat da hau, zehazteko nagiz esaten dudana. Desafektuen, desatxikimenduen, kariño faltaren eta sentiberatasun gabezia basatiaren giroak ia osorik laprastu eta itotzen nauenetan ere, beti dago literatura, beti dago jakin mina, bizi poza, hitzen ederra, jendeen zintzoa berpizten didan zer hori; eta euskarari, nahiz eta sobrante, ez eta gutxiagorik, ez dabilen, ez zaio horrelakorik falta.
            Saizarbitoriak eman dio, berriro, bere lan berria, Lili eta biok, euskarari eta adiskidetu nau beste puska baterako euskararekin, aski motibo nazioarteko eguna ospatzeko. Izan ere, egon, bai baitaude kontatzeko moduak, non maitasunak korritzen duen gerra artean, non gerrateekiko begirada gizakoia posible egiten den, non memoria estatistika soil edo espediente hutsa ez beste zerbait den, non iragana ere aukera bat den, eta maitasuna lege.

Ez dakit gazteen lagungarri gertatuko den, hala behar duenik ere, ez eta gustagarri izatea lortuko duen, baina belaunaldi galduko jende askok eragin duen kalte konpondu gaitz horri ekin eta aurre egiteko hazi garbia jarri du, zilegitasuna berreskuratzeko maitasunezko saio bat da, belaunaldi guztiz gezurtia ez ginela esateko. argudio bat.